Fue ver como casi la daban un puñetazo y no pude detenerme sino que fui a separarles sólo para que no la hicieran daño, era una frágil humana. Intenté no romperle nada al chico y los tres salimos a la calle. Francesco no estaba sangrando pero tenía sangre en la mano de Mike, el dolor me entraba por la nariz así que intenté no respirar. Jasper había salido corriendo en cuanto vio lo que iba a pasar ¿por qué no había hecho yo lo mismo?

-¿Estás bien? –le pregunté a Alexandra.
-Sí ¿por qué?
-Casi te dan un puñetazo
-Sobreviviré a un casi –sonrió burlona.
-¿Y tú que tal? ¿Te has roto algo?
-No –él tío estaba borracho. ¡Genial! Me había librado de mi vida humana y ahora tenía que cargar con humanos borrachos.
-¿Qué estabas haciendo, estás loco? –le preguntó Alexandra.
-Ese Mike me estaba…
-No te estaba haciendo nada, sé que era por Paula y te aseguro que con eso has logrado impresionarla.
-¿Así que todo esto es por un chica? –no era una pregunta.
-Oye ¿por qué no te lavas esos puños con sangre en la manguera de algún jardín? ¿O quieres también impresionar a la madre de Jessica? –sugirió Alexandra.

Ambos nos echamos a reír mientras él se iba a una manguera a limpiarse. La verdad es que esa había sido una buena idea porque casi no podía ya aguantar el olor. Y, además, me estaba impacientando, los humanos andaban demasiado lentos, a este paso no llegaríamos a la casa ni en un siglo.

-Creo que voy a vomitar
-¿Qué? Emmet encárgate tú de él.
-¿Yo? ¿Por qué?
-Eres un hombre, estas cosas son entre vosotros.
-Ni de broma, que asco.

Nos miramos y ninguno de los dos se acercó a Francesco, este empezó a devolver en el bordillo de la acera. Por fin terminó y llegamos a su casa en la entrada no había nadie pero él dijo que sabía donde estaba la llave así que nos volvimos y le dejamos allí. Oí como el coche de Edward se acercaba hacia nosotros así que esperé a que llegara. Los dos nos subimos en el coche. Edward me miró durante una fracción de segundo y luego miró a la carretera delante de Alexandra tenía que aparentar que miraba a la carretera todo el rato. Estaba seguro de que eso le fastidiaba.

-¿Y Jasper? –preguntó Alexandra.
-Pues… -empecé
-…ha cogido el otro coche, es que habíamos venido en dos –Edward ya estaba preparado para la pregunta, como siempre.

Llegamos a casa de Bella y las dejamos a las dos allí. Me coloqué delante con Edward y éste aceleró el coche en cuanto cruzamos la esquina.

-Sé que me estás ocultando algo.
-Yo también sé que tú lo sabes.
-Sí pero no se con que tiene relación.
-Ya bueno es que yo tengo mucho secretos –intentó sonreír.
-Bien.
-Deja de darle vueltas Emmet. Ya te enterarás.

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